Tratamiento de semillas: una buena práctica agrícola para reducir el impacto de patógenos



8 de noviembre de 2019

La aplicación de buenas prácticas agrícolas reducen el estrés en las plantas lo que contribuye a controlar o manejar la aparición de patógenos en el cultivo. Estas prácticas incluyen: no sembrar en suelo desnudo, preparado o labrado; mantener la humedad y disminuir la temperatura del suelo con cobertura permanente; mantener niveles de fertilidad altos o adecuados (reposición de nutrientes) para el desarrollo del cultivo, fertilización adecuada según recomendaciones de acuerdo con los resultados de análisis de suelos; reducir la población de plantas para aliviar el estrés del cultivo de la soja; fechas de siembra adecuadas y rotación de cultivos con incorporación de abonos verdes como cultivos de cobertura, evitando el cultivo intensivo y continuo de soja (monocultivo). La combinación de estas prácticas culturales reducirá la acumulación de inóculos y el impacto en la producción de soja, así como otras enfermedades de suelo.

Otra de las formas de reducir el impacto de patógenos, consiste en el tratamiento de semillas, técnica utilizada con éxito en diversos cultivos y para diversas enfermedades. El tratamiento de semillas en la mayoría de las veces constituye una medida de bajo impacto en el costo de producción y segura para erradicar los patógenos que están en las semillas y de esta forma proteger la misma cuando es sembrada (expuesta a un ambiente incierto de parásitos y saprofitos) además de propiciar buena población de plantas sanas ya que reducen considerablemente las perdidas en el número total de plantas causadas por agentes bióticos (Goulart et al., 2000; Mantecón, 2005). En esta ocasión aboradaremos la importancia de realizar el tratamiento de semillas como buena práctica agrícola.

El potencial de la producción agrícola es el resultado de la interacción de una serie de factores bióticos y abióticos que actúan sobre el rendimiento de un cultivo y sobre la calidad fisiológica de la semilla y ambos componentes son los responsables del éxito de un cultivo (Salinas et. al, 2008).

La semilla es la base del cultivo y un importante factor de la productividad. Un cultivo debe iniciarse con una semilla de buena calidad. El manejo integrado de las enfermedades que se transmiten por semilla incluye estrategias tales como: resistencia del hospedante, calidad y tratamiento de la semilla eficiente y rotación de cultivos.

El tratamiento de la semilla es la aplicación de organismos biológicos e ingredientes químicos a la semilla para eliminar, controlar o repeler patógenos, insectos u otras plagas que atacan las semillas y plántulas de diferentes especies . (ASTA, 2017) 

Los objetivos del tratamiento de semillas son: erradicar inóculo presente en la semilla, sobre o dentro, proteger a las semillas y plántulas de patógenos que habitan suelo, disminuir infecciones de enfermedades foliares en las primeras etapas de desarrollo del cultivo y lograr una emergencia más uniforme y una mejor implantación del cultivo (Couretot et. al, 2017)

El tratamiento de semillas puede además proporcionar altos niveles de eficacia en el control temprano de plagas y enfermedades, a dosificaciones mucho menores comparadas con las dosificaciones alternativas de aplicaciones foliares o al suelo. Utilizando tratamiento de semillas se puede reducir el área de contacto de un producto de protección de cultivos de 10,000 m2 en el caso de una aplicación foliar, o de 500 m2 en aplicaciones sobre el surco, a solo 50 m2 (ISF, 2007)

Los distintos tratamientos de semillas se utilizan solos o en combinación, para solucionar o prevenir un buen número de problemas de plagas, enfermedades y deficiencias nutricionales; así como para mejorar el crecimiento vegetal. Dichos tratamientos pueden incluir fungicidas, insecticidas, inoculantes, reguladores de crecimiento, fertilizantes entre otros. 

En el caso del cultivo de soja, el tratamiento se debe realizar antes de la inoculación con bacterias; se debe saber que los insecticidas y fungicidas afectan a las bacterias por eso es importante tomar en cuenta: El tiempo entre el tratamiento de la semilla y la inoculación, cuanto mayor sea el tiempo transcurrido entre ambos procesos menor será el efecto sobre las bacterias. la base de una buena técnica de aplicación es colocar el producto en la dosis correcta y de la forma lo mas uniforme posible, con el equipamiento y protección adecuados en ambientes con corriente de aire y a la sombra.

Los tratamientos de semilla son una herramienta efectiva para combatir los impactos negativos de enfermedades, insectos, nematodos y otras plagas al momento de sembrar y de ahí en adelante. Así, ayudan a los agricultores a producir cultivos de mejor calidad (ASTA, 2017).

Imagen portada: BASF.

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